Tengo que tomar una decisión, pienso mientras mis pies siguen pedaleando con la desgana que produce una calurosa tarde de agosto. Tengo que seguir adelante aunque no sepa para qué y admitir que el tiempo pasa y tengo quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve años y aún no he vivido. Tengo que regresar, hacer la maleta y dejar una nota cariñosa de despedida. Tengo que poner tierra de por medio. Tengo que volver a hacer lo que me dicta el corazón. Tengo que recuperar la habilidad de sacar conejos de la chistera. Tengo que aprender, aprender de nuevo que yo soy yo y mi discurso, y que mis circunstancias son sólo pegatinas de quita y pon y no tatuajes como Ortega y Gasset quería hacerme entender. Tengo que empezar a vivir mi vida donde termina el film.
Yo... trabajo y trabajo.
Debo substituir tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar de nuevo la esperanza.
1 comentarios:
AMIBORRARME
¡Cágate! (Una expresión que uso nunca y menos con público). Llevo unos tres años de parásito en vidas ajenas. Todas ellas parecen construirse hacia la perfección, que es el único estado irreprochable, y ahora, después de conocer mis límites, no dejaría siquiera pegatinas de mi estancia y desaparecería.
Publicar un comentario en la entrada